El Padre Mario Vizcaíno, Sch.P. habla del Reino en Post-Camino

POR MARZO ARTIME
martime@caminante.com

 

MIAMI, miércoles, 10 mayo 2006. - El padre Mario Vizcaíno, Sch. P., director del Instituto Pastoral de Sureste (SEPI por sus siglas en inglés) vino al Post-Camino el pasado 10 de mayo para hablarnos sobre el Reino de Dios.  A continuación le ofrecemos un resumen de las ideas principales que compartió con nosotros.

El Reino de Dios es el tema central de Jesús. De hecho, como señala el papa Pablo VI en su encíclica Evangelii Nuntiandi, el Reino para Jesús es lo absoluto:

Cristo, en cuanto evangelizador, anuncia ante todo un reino, el reino de Dios, tan importante que, en relación a él, todo se convierte en “lo demás”, que es dado por añadidura (Mateo 6, 33).  Solamente el reino es, pues, absoluto y todo el resto es relativo.  El Señor se complacerá en describir de muy diversas maneras la dicha de pertenecer a ese reino, una dicha paradójica hecha de cosas que el mundo rechaza (Mt. 5, 3-12); las exigencias del reino y su carta magna (Mt. 5-7), los heraldos del reino (Mt. 10), los misterios del mismo (Mt. 13), sus hijos (Mt. 18), la vigilancia y fidelidad requeridas a quien espera su llegada definitiva (Mt. 24-25).
.......................................................................Evangelii Nutiandi # 8

Como podemos ver, el Reino de Dios es el contenido fundamental del mensaje de Jesús que encontramos en los evangelios.  El ministerio de Jesús es hacer presente el Reino de Dios entre nosotros.  Jesús viene a instaurar el Reino de Dios entre nosotros.  La constitución dogmática Lumen Gentium  del Vaticano II, en el párrafo número 5 nos dice: 

Ahora bien, este Reino comienza a manifestarse como una luz delante de los hombres, por la palabra, por las obras y por la presencia de Cristo … pero sobre todo, el Reino se manifiesta en la Persona del mismo Cristo, Hijo del Hombre, que vino “a servir, y a dar su vida para la redención de muchos” (Marcos 10, 45). 
......................................................................Lumen Gentium #5

En este párrafo de Lumen Gentium, nos explica el padre Mario, vemos que el trabajo del Reino se hace de tres maneras: la palabra (HABLAR); las obras (HACER); y la presencia (SER). Pero más importante que HABLAR del Reino y HACER presente el Reino, es el hecho de que Jesús ES en sí mismo el Reino de Dios. O sea, lo que Jesús dice y lo que Jesús hace es completamente coherente con quién es él como Dios hecho verdadera y totalmente hombre.

El padre Mario explicó la importancia del orden que debe seguir el HABLAR, el HACER y el SER.  Lo primero es el SER.  No se puede dar lo que no se tiene. El mensaje de Jesús y su ministerio son eficaces (i.e., realizan la voluntad del Padre) porque Jesús es coherente entre lo que dice, hace y quién es él.  Jesús es auténtico, y por eso logra su misión de inaugurar el Reino de Dios entre nosotros.

La Iglesia hace presente a Jesús en el mundo y de esa manera continúa la misión de Jesús de instaurar el Reino de Dios. Nosotros, que somos iglesia, estamos llamados a trabajar por el Reino a través del SER, el HABLAR, y el HACER. Pero  lo primero es SER auténticos.  El padre Mario insistía en que “si ERES evangelizas, si no ERES no evangelizas; aunque hables muy bonito o hagas mucho”. Al final “das lo que vives”.  Como dice el viejo adagio romano: actio sequitur esse (hacemos según lo que somos).   Y nos preguntaba: ¿Tienes experiencia de Dios en tu vida? ¿Somos germen y principio del Reino? El Reino empieza por el SER.

¿Qué es entonces el Reino de Dios? Es mucho más, nos explica el padre Mario, que crear un ambiente de justicia y paz como oímos muchas veces por ahí.  El Reino es aceptar la soberanía de Dios en nuestras vidas, lo cual transforma nuestro SER.  Ese es el gran reto y a la misma vez la maravilla a la que estamos llamados.  Lo que pasa, nos explica el padre Mario, es que no confiamos plenamente en que Dios sabe lo que es mejor para nosotros. Pensamos que nosotros sabemos mejor que El lo que es bueno porque seguir el llamado de Dios sería como convertirnos en ángeles para dejar de ser hombres y mujeres.

Sin embargo, Dios nos llama a ser verdaderamente humanos. Aceptar que Dios me posea totalmente es la forma de hacernos más humanos. El pecado nos deshumaniza.  Jesús, a través del Reino, viene a restaurar la imagen de Dios en nosotros.  Ser verdaderamente humano es ser como Jesús.  Lo que pasa, nos dice el padre Mario, es que somos medio monofisistas, refiriéndose a la herejía del siglo V y VI, condenada por la Iglesia en el Concilio de Calcedonia (año 451) y más específicamente en el Concilio Segundo de Constantinopla (año 553) , que proponía que en Jesucristo hay una sola naturaleza:  la divina.  Pensamos que Jesús perdona como perdona porque después de todo, El era Dios.

Aceptar que Jesucristo es verdaderamente hombre nos compromete a SER como Él y vivir nuestra vida según la manera de Jesús y los valores del Reino.  Esa es la verdadera metanoia (del griego metanoia - conversión) – hacerme semejante a Jesús que vivía para Dios (el Otro con “o” mayúscula) y para los demás (el otro con “o” minúscula).  Esa es la orientación fundamental de Jesús y eso requiere sacrificio.  El amor siempre requiere sacrificio.  Jesús vive su vida dándose a los demás; dejándose “comer” por los demás.  Por eso la eucaristía es el acto fundacional por excelencia del cristianismo.

Comulgar, nos dice el padre Mario, es hacer un compromiso con Jesús de ser eucaristía para los demás.  Ser eucaristía es dejarse “comer”.  Jesús nos reta con su vida a reorientar nuestra vida del YO al TÚ. Y es así como nos hacemos verdaderamente humanos.  Y es siendo verdaderamente humanos que nos divinizamos.  Esa es nuestra vocación.  Como dice el sacerdote en silencio durante la presentación del vino en la celebración de la Eucaristía: “concédenos por el misterio de esta agua y este vino, participar de la divinidad de aquel que se dignó de participar de nuestra humanidad”.

Además de escuchar todas estas ideas que el padre Mario compartió con nosotros, tuvimos la oportunidad de discutir en pequeños grupos una lista de conceptos fundamentales del Reino que el padre Mario ha compilado a través de muchas horas de investigación.  Luego de la discusión en los pequeños grupos, escogimos entre todos los conceptos que nos parecieron más importantes (fueron los números 1, 3 y 16 de la lista). Fue un tremendo Post-Camino.