Palabras de Chucho Gómez durante la Misa de Resurrección de Martha

POR CHUCHO GOMEZ

MIAMI, miércoles, 18 de junio 2008 – Hace ya varios días que he estado por sentarme a escribir algo que Monseñor Felipe Estévez me pidió que hiciera. Durante la misa de resurrección de Martha yo compartí con los ahí presentes algunas cosas que estaban en mi corazón ese día. Después de la misa Monseñor me preguntó si yo las tenía escritas y yo le dije que lo que había llevado eran simplemente unas notas. El me pidió que las escribiera y se las diera para publicarlas en el Caminante.

Pensando sobre ésto y estando seguro que lo que iba a poner por escrito no
iba a ser exactamente lo que había dicho, he estado cohibido de hacerlo. Ayer me di cuenta que lo importante en lo que iba a escribir era lo que Martha y yo aprendimos durante estos 19 meses de su enfermedad. Estas palabras no son exactamente lo que dije ese día, pero el contenido es el mismo.

A nombre de la familia Gómez - Llaneza queremos darles las gracias por
estar compartiendo estos momentos con nosotros, su presencia aquí significa mucho para toda la familia. También quiero agradecer a Msgr. Estévez, Padre Mario, Padre Villegas, Padre Willy, Padre Quin y al Diácono Jorge por celebrar esta misa tan maravillosa.

Mientras preparaba algo para decirles, estaba debatiendo que compartir con
Uds. Pensé a lo mejor decirles lo maravillosa que fue Martha como esposa, madre y amiga. Pero yo creo que eso lo saben todos Uds. Y en realidad no es lo que yo creo que Martha quisiera que yo les dijera. Además probablemente me pondría muy sentimental y me pondría a llorar. En lugar de ésto, voy a tratar de compartir lo que yo creo que Martha quisiera que yo les dijera.

 Al principio de la enfermedad de ella, un día fue al médico y le dieron el
resultado de un MRI que le habían echo. En este MRI los comentarios eran que los dolores que tenía en la pierna eran probablemente causados por metástasis de un fibroma que ella tenía en el útero. Ella con su buen sentido del humor y muy buen apetito fue a una cafetería en Miami Springs que se llama Harvest Moon a almorzar unas ensaladas que le gustaban mucho. Mientras esperaba que le sirvieran agarró un papel de una mesa en el cual estaba escrita una oración.  Esta oración en una de sus estrofas decía:
 

 
 

Enséñame Señor a no preguntar Por Qué.
Sino Qué.
¿Qué tú quieres que yo aprenda de ésto?
¿Qué significa en mí caminar contigo?
¿Qué significa en mi relación contigo y con los demás?
Permíteme buscar más que razones, tu sabiduría.
Más que respuestas, tu aprobación.
Más que paz, tu santa presencia
en mi vida.
 

 
Martha siempre decía que Dios no le hablaba a ella directamente. Ese día en Harvest Moon ella sintió que el Señor le estaba hablando bien claro y directamente. Esta oración ha sido parte integral de nuestro caminar desde ese día. Yo les aseguro hoy, que durante estos largos meses, en ningún momento nos hemos preguntado. ¿Por qué? Pero nos hemos preguntado muchas veces ¿Qué?

Como dice la oración.  ¿Qué tu quieres Señor que aprendamos de ésto? ¿Qué
significa todo ésto en nuestro caminar?

Lo que aprendimos y lo que significó este Cáncer el la vida de Martha es lo
que ella quisiera que yo compartiera con Uds. En este día. Agradecimiento: Todos los días cuando rezábamos en la comida, nuestra oración era así: "Señor te damos gracias por estos alimentos que nos has dado y por tanta bendiciones que nos das". Muchas veces me pregunté ¿Qué bendiciones? Martha siempre me recordaba lo dichoso que éramos. Tenemos doctores, enfermeras, seguro médico, comodidades en nuestra casa y sobre todo los tenemos a todos ustedes que han estado a nuestro lado apoyándonos, y orando por nosotros. Hay tantos que están sufriendo esta enfermedad solos y sin ayuda.

En los últimos meses ella me dijo más de una vez
que "lo que más me duele es que yo me había imaginado que nosotros nos íbamos a poner viejitos juntos, me duele que no voy a ver a los niños crecer, ni graduarse, ni casarse. Pero tengo que reconocer que hemos tenido tremendo matrimonio, que hemos sido extremadamente felices. Gracias Señor."

Amar en lo pequeño
; Martha fue experta en eso. Aún enferma ella se ocupaba de los demás. Haciéndole comidas, sopas y su famoso Pollo Sentado. Cuando hizo falta de alguien que se ocupara de Hugo, nuestro amigo que tiene Distrofia Cerebral, ella se ocupó y me empujó en el proceso a recogerlo semana por semana para el pudiera ir a compartir en Rejoice.

Hemos recibido muchas tarjetas que han significado mucho para nosotros,
pero hubo una que me llamo la atención. Fue de una vecina que se mudó a la cuadra donde vivíamos, esto sucedió hace más de 20 años, y ella le decía a Martha lo mucho que agradecía que ella le había echo un Cake cuando ella se mudó a la cuadra.  Martha sabía amar en lo pequeño.

Disfrutar el momento: Para nosotros las cosas que antes nos parecían
insignificantes se volvieron acontecimientos. Caminar alrededor de la cuadra, salir a comer fuera, ir al cine, ver una película, disfrutar una comida. Tres días antes de morir, Martha nos dijo que el cuarto del hospital no tenía vista a fuera, y que ella quería salir a ver el sol. Así se hizo, con mucho trabajo se sentó en una silla de rueda; oxígeno y IV a cuestas y salimos al patio del hospital. Tremendo acontecimiento.  Disfrutemos el momento.

Abrazar el sufrimiento
; no lo buscamos pero si nos toca abracémoslo, porque tiene tremendo poder de redención. "Martha completó en su cuerpo la pasión de Jesús". Hay una gran distancia desde "Señor si es posible que este cáliz pase sobre mi" a "Señor en tus manos encomiendo mi espíritu"  Martha abrazo su sufrimiento y al final encontró un gran paz al saber que estaba totalmente en manos del Señor.

Yo creo que
esto es lo que Martha querría que yo compartiera con ustedes. Estas son las lecciones aprendidas en este caminar. Martha al final de su vida tenía una paz que era increíble. Yo estoy seguro que ella vivió las palabras de San Pablo"He peleado la buena batalla, he llegado al término de la carrera, me he mantenido fiel. Ahora me espera la corona merecida"
 

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