El Poder de la Oración y la Familia
Resumen del Post Camino del día 8 de noviembre, 2006
por Miriam Santamaría

La hermana Ana Pía de los Corazones Traspasados de Jesús y María nos habló sobre "El poder de la oración y la familia". A continuación encontrarán los puntos clave:

  • El matrimonio es un don dado por Dios para vivir el amor en comunión y un reflejo de la realidad de la Santísima Trinidad.
     
  • No podemos amar a alguien a quien no conocemos.
     
  • Ver el No. 2567 del Catecismo de la Iglesia Católica.
     
  • La iniciativa de Dios es llamarnos a la oración. La respuesta del ser humano es la oración.
     
  • La oración es un deseo misterioso.
     
  • Para San Gregorio Niceno la oración es una conversación íntima y personal con Dios.
     
  • Cuando estamos enamorados no es difícil para nosotros ver el rostro del ser amado en todo momento.
     
  • Para Santa Teresa de Ávila la oración "es tratar con amistad a la persona que sabemos que nos ama".
     
  • La amistad es la fuente profunda del amor. Si yo conozco el corazón de aquel a quien amo, lo voy a amar más profundamente. El amor transforma el corazón del otro.
     
  • La unión con Dios es la que hará fecundo nuestro trabajo en la pastoral matrimonial.
     
  • Orar significa reconocer nuestras limitaciones.
     
  • A los ojos de Dios un matrimonio es una sola persona. Para el matrimonio el canal para llegar a la santidad es llegar a ser uno.
     
  • Si no nos alimentamos el cuerpo se deteriora. Si no oramos el alma se debilita.
     
  • Muchas veces concebimos como una carga el ir a Misa una vez a la semana.
     
  • La primera virtud que necesitamos para una oración es la humildad. Mientras no sea humilde, no puedo reconocer que necesito a Dios.
     
  • La confianza es otra de las virtudes. Jesús le dice a los Apóstoles "Hombres de poca fe". La mayoría de las veces no confiamos en el Señor porque no confiamos en que El nos puede dar lo que necesitamos.
     
  • La perseverancia es otra de las virtudes. La parábola de la viuda es una muestra. El juez le hace justicia para quitársela de encima. Tenemos que pedir con perseverancia para que el Señor vea que de verdad queremos lo que le pedimos. Es la actitud del niño que pide y se le da para que se calle y nos deje tranquilos.
     
  • Jesús es el maestro por excelencia y María es la gran maestra. Jesús nos enseña a orar con ejemplos: en la montaña, en el campo, en la noche. Nos enseñó la oración por excelencia: el Padre Nuestro.
     
  • Un corazón agradecido derrite el corazón de Dios.
     
  • Hoy vivimos en constante comunicación con los demás, sobre todo con los celulares. También necesitamos estar en comunicación con Dios por medio de la oración.
     
  • “La familia que reza unida permanece unida”.
     
  • La familia es la Iglesia Doméstica. Si el niño no vive en su casa la oración, no la va a aprender en la escuela.
     
  • Hoy hay un gran llamado a los abuelos para la misión de catequizar a los nietos.
     
  • Hemos perdido el que el domingo sea el día para Dios y la familia, sobre todo con la cantidad de personas que trabajan los domingos y no comparten ese día en el hogar y la familia. Esto ha hecho mucho daño a la familia. Al romperse la familia se debilita la sociedad.
     
  • El matrimonio es dar la vida por el otro. A los niños de hoy les falta ese ejemplo.
     
  • La pérdida de valores es el gran daño hecho a la sociedad. El televisor y la tecnología han venido a desunir a la familia.
     
  • Los pastorcitos de Fátima estaban rezando el Rosario completo (150 Ave Marías). Hoy ni siquiera nos atrevemos a pedir el rezo de un Rosario, y a veces ni siquiera el de un solo Misterio.
     
  • La oración es el cemento en una pared de bloques y la pelota que rebota en ella son los embates de la vida.
     
  • La Virgen es el gran modelo de una mujer en oración. Cuando el ángel la visita Ella está en oración y responde con una oración: el Magnificat.
     
  • La pareja debe permanecer unida en la oración. El matrimonio que llega a mayores juntos es porque han sabido orar juntos.
     
  • Cuando uno de los dos del matrimonio ora, el Señor los recibe a los dos. Y para permanecer unidos se necesita mucho cemento de oración.
     
  • La emoción del noviazgo no es la que va a mantener el matrimonio unido. Es la profundidad del cómo hemos crecido en pareja.
     
  • No dejemos de orar. Pongamos nuestros proyectos a sus pies.
     
  • Pedirnos perdón uno al otro es una oración.
     
  • Ir juntos a visitar el Santísimo es una oración.
     
  • La oración es el arma más poderosa que tenemos.