Fertilizante para el Amor de los Casados
Adpatado del Dr.  Leo Buscaglia
 

 
  1. Dime muchas veces que me quieres. Dímelo con palabras, obras y gestos. Dímelo. No asumas que ya lo sé. Porque, inseguro de mí como soy, necesito oír una y mil veces que tú me amas. Dímelo. Hasta puede que yo te diga que no me hace falta. Pero tú no lo creas y sigue diciéndomelo. Es lo que más necesito.
 
 
  2. Felicítame a menudo cuando hago bien las cosas. Y cuando algo me salga mal, por favor, no me lo eches en cara, sino anímame. Y otra cosa: nunca aceptes lo que hago por ti como algo normal, común y corriente. Reconócelo.  Eso me animará a seguir haciéndolo. ¿Por qué lo haz de pasar por desapercibido? Cuando nadie reconoce lo que hacemos, nos cansamos hasta de ser buenos.
 
 
  3. Cuando te sientas triste, solo o incomprendido, dímelo. Me alegra saber que tengo la capacidad de consolarte. Recuerda que, aunque te quiero mucho, no siempre puedo leer tu pensamiento.
 
 
  4. Cuando estés conmigo, exprésame pensamientos y sentimientos alegres. Tienen el poder de dar vida nueva a nuestra relación. ¿No es maravillo celebrar un «incumpleaños». Hazme regalos de amor, sin motivos. Simplemente porque me quieres.
 
 
  5. Hazme sentirme importante. Si con tu manera de tratarme en casa me haces sentir así, esa delicadeza tuya me compensará de tantas veces que a diario me he sentido anulado por la indiferencia de los demás. Si me amas, tú construirás en mí lo que destruyen otros.
 
 
  6. Nunca desprecies mis criterios diciendo que lo que yo veo o entiendo no tiene relevancia ni realismo. Si yo lo entiendo así, para mí, ¡sí es real y tiene importancia!
 
 
 

7. Escúchame sin prejuicios ni ideas preconcebidas. Ser escuchado es vital tanto para el hombre como para la mujer. Cuando tú me oyes y me ves tal como soy, reafirmas mi personalidad, y eso nos ayuda a los dos a evolucionar en nuestro amor.
 

 
  8. Tócame, abrázame, acaríciame. Yo soy cuerpo también y mi ser físico se revitaliza con el lenguaje afectuoso del gesto.
 
 
  9. Respeta mis silencios. En los momentos de callada reflexión, se perfilan alternativas para mis problemas, se desarrolla mi creatividad y se manifiestan mis necesidades espirituales. Yo necesito a veces estar a solas conmigo: déjame.
 
 
  10. Haz saber a los demás que me quieres. La afirmación pública de nuestro amor me llena de orgullo. Es bueno compartir con los demás el gozo de nuestra relación.