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Estudios recientes
muestran que "el amor es ciego''
POR GEMMA
BASTIDA / EFE

BARCELONA,
lunes,
24
marzo
2008. -
Las últimas investigaciones sobre
el funcionamiento
del cerebro han revelado que las personas enamoradas pierden la capacidad
de criticar a sus parejas, es decir, se vuelven incapaces de ver sus
defectos, lo que viene a confirmar aquel popular refrán que asegura que
"el amor es ciego''.
Al menos esto es lo que
sucede en los casos de amor romántico o maternal, en los que se ha
detectado que, ante determinados sentimientos, se activan las mismas
regiones del cerebro, según explica la neurobióloga Mara Dierssen,
investigadora del Centro de Regulación Genómica de Barcelona.
Lo más curioso del caso,
sin embargo, es que, paralelamente a esta estimulación que se produce en
las mismas regiones cerebrales, en ambos tipos de amor se "desactiva'' la
zona del cerebro encargada del juicio social y de la evaluación de las
personas. Se suprime, por tanto, la capacidad de criticar a los seres
queridos, una situación que se reproduce tanto en humanos como en animales.
"Cuando nos enamoramos
perdemos la capacidad de criticar a nuestra pareja, por lo que puede
decirse que, en cierta manera, el amor es ciego'', señala Dierssen, que
recientemente ha participado en Barcelona en un ciclo sobre "Amor, ciencia
y sexo''.
Los estudios que desde
hace varios años se llevan a cabo en humanos y ratones para conocer el
complejo funcionamiento del cerebro están aportando datos tan novedosos
como sorprendentes en el siempre estimulante terreno del amor.
Estos avances están
ayudando, por ejemplo, a responder a preguntas tan básicas, pero también
tan enigmáticas y sugestivas, como qué pasa en nuestro interior cuando nos
enamoramos, qué sucede en el cerebro o por qué sentimos --o no-- deseo
sexual.
El diccionario de la
Real Academia Española define el amor como "un sentimiento intenso del ser
humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el
encuentro y unión con otro ser''. Para Mara Dierssen, sin embargo, el amor
es algo más simple: "Una adicción química entre dos personas''.
Dice esta investigadora
que cuando existe enamoramiento de verdad se dan, en mayor o en menor
medida, una serie de circunstancias comunes, como la atracción física, el
apetito sexual o el afecto y el apego duradero.
Estos sentimientos
desencadenan en nuestro interior un conjunto de alteraciones químicas que
generan sustancias como la dopamina, responsable de la sensación de
atracción, o la serotonina, implicada en los pensa- mientos obsesivos.
El análisis de estos
aspectos, así como de la actividad cerebral, también ha permitido
constatar que el cerebro de hombres y mujeres funciona de manera diferente
en cuanto al amor se refiere y que cuestiones como los diferentes niveles
de apetencia sexual tienen una explicación científica.
"Se ha descubierto que
existen diferencias entre géneros, de manera que el hombre es más sexual,
tiene un apetito sexual más constante, mientras que la mujer es más
sensitiva'', explica Dierssen.
Incluso la infidelidad
afecta de manera diferente a unas y otras especies. Se sabe, por ejemplo,
que sólo el tres por ciento de los mamíferos son monógamos, como los
ratones de la pradera, las orcas o el hombre, mientras que la gran mayoría
son promiscuos.
Publicado el lunes 24 de
marzo del 2008
en El Nuevo Herald (www.elnuevohearld.com)
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